Hojas amarillas en el potus: revisa riego, luz y raíces

Una hoja amarilla es un síntoma, no un diagnóstico. Antes de añadir agua o fertilizante, toca el sustrato bajo la superficie y anota qué ha cambiado últimamente.

Poto en maceta, foto ilustrativa

Reúne tres pistas

¿Amarillea solo una hoja vieja o varias a la vez? ¿Sigue húmeda la tierra dentro de la maceta? ¿Cambiaste la planta de sitio, la trasplantaste o comenzó a funcionar la calefacción? Toma una foto de la planta entera y otra de las hojas afectadas.

Decide qué revisar

Si el sustrato permanece mojado y aparecen más hojas amarillas, comprueba los orificios de drenaje, el agua acumulada y, si el deterioro continúa, las raíces. El color de una raíz por sí solo no confirma podredumbre. Si la tierra está seca y las hojas han perdido firmeza, averigua si el cepellón absorbe bien el agua. Tras pasar a un lugar con sol directo, observa posibles manchas pálidas o quemadas. Una sola hoja vieja que amarillea lentamente no obliga a trasplantar.

El potus prefiere luz brillante indirecta y que el sustrato se seque entre riegos. Evita cambiar a la vez maceta, abono y ubicación: después sería difícil saber qué ayudó.

Evalúa la recuperación

Una hoja muy amarilla normalmente no recupera su color. Vigila si aparecen menos hojas afectadas y si el nuevo crecimiento es sano. No existe un plazo de recuperación garantizado.

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